La Coordinadora de ONGs nos demostró lo que es un trabajo de análisis crítico, responsable y constructivo, en las Jornadas realizadas los días jueves 15 y viernes 16 de febrero en Madrid, en el salón de Actos de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales, dentro de las actividades realizadas en el 20º aniversario de esta Coordinadora, valorada por Leyre Pajín, como una institución cada vez más importante para los ciudadanos.
Las organizaciones allí representadas, asistimos a una puesta en común de temas de alto interés para los que, día a día, desarrollamos nuestro trabajo ya sea como voluntarios o como contratados, en la Cooperación al Desarrollo: los sistemas de calidad en las ONGD, la gestión y el desarrollo de los Recursos Humanos, la transparencia y la rendición de cuentas, los medios de comunicación y, como mesa conjunta, una reflexión sobre la base social y el trabajo en red. Cinco sesiones donde los ponentes supieron captar la atención de los presentes de manera natural, sin grandes medios ni discursos, con tiempos muy pautados que dejaron la puerta abierta a la reflexión y propuestas encima de la mesa.
Quizá pueda ser eso lo que más debamos valorar los que allí acudimos: se nos facilitó un análisis que nos permitirá avanzar con mayor firmeza, compartimos dudas que vimos eran de todos, nos enfrentamos a unas realidades que hasta ahora nadie se había atrevido a poner sobre el papel y mucho menos discutirlas abiertamente en foros, y sobre todo, entendimos que hay un camino futuro en el que tenemos mucho que decir, y que nuestra actitud irá marcando el éxito y la legitimidad de las actividades que realicemos, tanto individualmente como en conjunto.
Como dijo el presidente de la Coordinadora, José María Medina, la sociedad valora y así lo ha demostrado, que somos una gran variedad de instituciones (ONGs, fundaciones, coordinadoras, asociaciones sociales, de voluntarios, de contratados, grandes, medianas, pequeñas…) que hemos renunciando a los intereses particulares de cada una en pos de un bien común, resaltando que los valores, los principios y el código ético deben estar presentes en todas nuestras actividades. La diversidad es nuestra gran fuerza, y tenemos que crecer sin convertirnos en un producto más del mercado.
Debemos aprovechar la oportunidad y claves de reflexión que nos ha tendido la Coordinadora, continuar con el trabajo que se ha abierto estos días e implicarnos más aún en el trabajo que hacemos día a día, en mejorar lo que la sociedad nos reclama, en demostrar que somos dignos de su legitimidad y confianza, pero sobre todo en ser capaces de realizar bien nuestro trabajo: Generar desarrollo en los países que lo necesitan.
Resulta curioso pensar, que todas las ponencias y reflexiones que se han realizado responden a temas de gran preocupación para las empresas que quieren crecer, tener mayor impacto, ampliar sus mercados: controles y sellos de calidad, la visibilidad en los medios, la buena gestión de los recursos, etc en vistas de una generación de ingresos, etc.
Cuando se trabaja, sobre todo en el mundo de la arquitectura y la ingeniería, ya no pensamos en nuestra función social, que queda relegada a un ultimísimo papel en el que sin embargo reclamamos nuestra legitimidad: la calidad se sitúa en algunos casos en la foto de la revista, en otros casos en el ahorro para la constructora o el promotor, unos terceros la basan en la efectividad temporal, los otros en el beneficio económico y me imagino que, una mínima parte, pensará en para quién está haciendo y por qué.
Paradójicamente, desarrollando estas mismas herramientas de calidad, recursos humanos, visibilidad, etc, nuestro fin, como ONGs, es el opuesto, es decir: creceremos para desaparecer, queremos prestar un mejor servicio para poder volver a casa sabiendo que las poblaciones con las que hemos colaborado tienen sus propias herramientas de desarrollo, con igualdad de oportunidades, con acceso a los recursos básicos, en un hábitat digno y estimulante, equitativo y sostenible.
Será la mejor noticia, porque querrá decir que nuestro trabajo ha estado bien hecho.
A la espera de este momento, esperamos que la Coordinadora sepa liderar y acompañarnos en este recorrido, y que la sociedad siga reconociendo nuestro trabajo y constituyéndose esa base social sin la que no podríamos existir: somos el fruto de la solidaridad.