Tragedia en Haiti

Foto: REUTERS/Nabil HijjawiFoto: REUTERS/Nabil HijjawiUn desastre natural se ceba en la miseria de un pueblo.

Un terremoto de 7.3 en la escala Ritcher devastó el miércoles 13 de enero la capital de Haiti, Puerto Principe, junto con otras ciudades del país. El sismo derribó edificios significativos como el Palacio Presidencial, la Catedral y la sede de Naciones Unidas, y redujo a escombros los barrios periféricos más pobres como Carrefour dónde el 90% de las viviendas se vinieron abajo sepultando a sus habitantes.

El Presidente de la República calcula que el terremoto podría haber causado más de 100.000 muertos. La ONU por su parte, cifraba en 300.000 las personas que se han quedado sin hogar y en 3 millones los damnificados, es decir, un tercio de la población total del país.

El daño instantáneo del terremoto fue tremendo, pero los efectos a corto, medio y largo plazo se prevén devastadores. Las instituciones nacionales están desbordadas, los heridos no tienen dónde curarse, no se cuentan con medios para rescatar a las personas atrapadas entre las construcciones derribadas, los supervivientes se quedan sin agua y sin comida. Los cadáveres alineados en las aceras de las calles comienzan a descomponerse, con el consiguiente riesgo de epidemias.

La comunidad internacional ha comenzado a enviar ayuda: equipos de rescate, agua, comida, medicamentos e instalaciones de atención sanitaria, pero la destrucción de las carreteras y el colapso del aeropuerto de Puerto Príncipe están dificultando la llegada de la ayuda humanitaria.

Ya han tenido lugar los primeros episodios de violencia entre la población haitiana, desesperada por procurarse agua y comida. Grupos de personas indignadas por la falta de medios y asistencia han protestado levantando barricadas en las calles con cadáveres y cascotes.

“En un momento todo tembló y se vino abajo. Solo veíamos polvo, todas nuestras casas se habían derrumbado. Entonces intentamos sacara las personas que estaban dentro. Se oían gritos por todas partes”. Testimonios de los supervivientes como este reflejan la magnitud del desastre.

Arquitectos Sin Fronteras, que lleva años trabajando en Haiti en proyectos para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes, ha enviado un primer equipo a la zona afectada, y en las próximas semanas ASF enviará un segundo equipo que determinará las áreas en las que es más necesaria la reconstrucción.

ASF quiere agradecer a todos las contribuciones recibidas en forma de donaciones.

ASF en Haiti: ASF lleva años trabajando en la zona sur de Haiti, lejos de la zona afectada.ASF en Haiti: ASF lleva años trabajando en la zona sur de Haiti, lejos de la zona afectada.

Nota: ASF ha abierto una cuenta corriente para colaborar con los damnificados del terremoto de Haití.

El número de cuenta es el siguiente: 3183 0800 87 0000925825